Feria de Economía Solidaria

 

 

(Por Favio Montes) Cuando las agujas del reloj marcaron las 9, se dio inicio a una nueva jornada de la Feria de Economía Solidaria. Allí, en cada uno de los puestos ubicados en la Plaza San Martín, y lindantes a calle Córdoba, hombres y mujeres de todas las edades se hicieron presentes como cada lunes y miércoles para exhibir sus productos y artesanías, haciendo caso omiso a la combinación invernal y amenazante de frío y viento. En el lugar, los puesteros mostraban a los curiosos transeúntes sus manualidades y especialidades.

Entre éstas, se destacaba la activa tienda Chipá Porá, una de las más fructíferas, sobre todo a tempranas horas de la mañana. Además, había una gran variedad de producciones artesanales de todo tipo, donde convivían juguetes tallados en madera con atados de verduras, frascos de dulces caseros junto a abrigos de todos los tamaños y modelos, distintos tipos de plantas (en la cual los diminutos cáctus se llevaron mi especial atención) con billeteras de cuero con insignias manuales, parches y otras infaltables artesanías tanto de Newell’s como de Rosario Central.

Analía, integrante del emprendimiento Mya, lleva un año y medio formando parte de esta feria y es de las pioneras en la materia. Comenta que ser partícipe puede tener muchos significados: “Puede representar una entrada paralela de dinero, ya que la tienda no requiere de inversión por ser un espacio brindado por la Municipalidad de Rosario”, o directamente “una forma diferente de trabajo, una alternativa económica para cada uno de los que forman parte”. Siguiendo con este tema, Fabiana, dueña del puesto de tejidos desde hace seis meses, coincidió que puede ser “una forma de ingreso diferente” para aquellas personas que, por una u otra razón, se quedaron sin trabajo y/o no pueden insertarse en el mercado laboral. En alusión a ello, ambas mujeres forman parte de dos ferias más: la primera de ellas en la zona sudoeste de Rosario, mientras que la restante en La Pérgola, ubicada en Presidente Roca y el río.

“Hay días que recaudamos más dinero que otros, es cuestión de insistir”, afirmó Fabiana, que esboza una sonrisa mientras acomoda sus tejidos. Éstos, de gran variedad de estilos y colores, no deben cumplir con ningún requisito para su exhibición. Diferente es la tarea de Analía, que expresa que su mercancía “debe estar avalada por el Instituto del Alimento”, al momento que muestra la comprobación en sus productos.

Así, entre mates, bizcochos y charlas, va transcurriendo la jornada, algo opacada por las condiciones climáticas de la estación, que arribaron con suma postergación. Las bajas temperaturas impidieron un buen día de ventas en la mayoría de las tiendas. Con la excepción –por obvias razones- del puesto de Fabiana, que vendió “mayor cantidad de lo que se suele vender a menudo”.

Así, con distintas realidades en los puestos, se decidió –en forma conjunta- dejar el lugar media hora antes de la finalización habitual. De esta manera, a las 12.30, mientras sacudía las mantas junto con su compañera para culminar guardando sus productos, Analía redobló las apuestas y prometió “volver el miércoles a la mañana y a la tarde, ya que hay mucha gente que vive de las ferias”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s