CULTURA VEGANA: Vivir en armonía con los animales

(Por Cristian Yacuzzi) El veganismo es una filosofía de vida. Las personas que lo practican no demandan productos de origen animal, ni sus respectivos derivados. A su vez, rechazan todo tipo de explotación de los animales, ya sea para alimentación, vestimenta, ocio, o usos laborales.

Logo vegano

Logo vegano

El término fue acuñado en 1944 por Donald Watson utilizando partes de la palabra vegetarian. Sus principios, en cambio, ya formaban parte de culturas milenarias. “Donald Watson creó el veganismo debido a una motivación ética hacia los animales sintientes”, cuenta Valentina, vegana desde 2011, cuando vio videos y leyó articulos sobre la explotación animal. Y agrega: “Básicamente implica en la práctica una acción y un pensamiento: la acción es vivir sin utilizar los animales, y el pensamiento es la noción de que los demás animales merecen una condición igualitaria”.

Emilio, vegano hace poco más de nueve meses, explica que el sensocentrismo, la base del pensamiento vegano, es un planteamiento ético. “Todo ser con capacidad de sentir merece consideración moral. Los animales -continúa- podemos sufrir o disfrutar. Es importante evitar el dolor y no frustrar el placer de vivir”. Fiorella, otra joven vegana, añade: “Con esto intentamos eliminar el especismo, que es una discriminación arbitraria de los animales en función de su especie”.

La discriminación especista presupone que los intereses de un individuo serán de mayor o menor importancia según la especie animal a la que pertenezca. Tanto Fiorella como Valentina coinciden que esta arbitrariedad forma parte de un proceso educacional o cultural, ya que “en Argentina está bien visto explotar a las vacas, cerdos y gallinas”, mientras que en algunos lugares de Asia “son sagrados o comen perros”, algo repudiado por la cultura occidental. “Se nos inculca no considerar a los demás animales, utilizarlos, explotarlos y matarlos si es necesario obtener un beneficio con ello – desarrolla Valentina-. Y las consecuencias son la muerte, explotación y tortura que reciben ellos por parte de la especie humana, ya sea en ámbitos de vestimenta, alimentación, entretenimiento, experimentación”.

MOLA

MOLA

En Rosario, existen muchos movimientos a favor del veganismo y en contra de la explotación de los animales, como MOLA (Movimiento por la Liberación Animal), Especismo Cero y la Asociación Animalista Libera!, las dos últimas con alcance a nivel mundial. “En Libera! se llevan a cabo campañas de todo tipo para informar y concientizar acerca de la explotación a la que son sometidos los animales, promoviendo el estilo de vida vegano”, detalla Valentina. Fiorella agrega además que algunas asociaciones han logrado avanzar en cuestiones legales, como los decretos para que los restaurantes y locales de comida tengan siempre una opción vegana o vegetariana dentro de su menú. Jésica, vegana hace dos años, considera que pese a las degustaciones, charlas y talleres de cocina, se vuelve muy difícil coordinar tareas en grupos que cada vez tienen más integrantes.

Sobre la respuesta de las personas a estas acciones públicas, Fiorella asegura que por lo general son positivas: “He participado dos veces en eventos de 269 life (se desarrolla simultáneamente en diversas ciudades del mundo) y la gente queda muy sorprendida, ya que la acción es de alto impacto visual y, como todos alguna vez, nunca antes nos lo planteamos desde un lado ético. Ahí comienzan a preguntar e informarse”. Tanto Jésica, como Emilio y Valentina, coinciden que existe un aumento en los adeptos al estilo de vida vegana, pero que es fundamental que haya interés y búsqueda de información para llevar a cabo una educación basada en el respeto a los demás seres sintientes. “Por suerte mucha gente hoy está informando sobre esto y además comparte recetas, que es una de las cosas que cuesta modificar”, expresaron.

Adentrándonos en el menú, los veganos tienen opiniones diferentes. Jésica, por ejemplo, asegura que no tiene dificultades, ya que por cuestiones laborales y falta de tiempo, compra viandas veganas. Los demás acordaron que los alimentos para la dieta básica de un vegano se consiguen en cualquier supermercado, verdulería o dietética de barrio. “Lo complicado comienza cuando son productos con poca demanda o estás en pueblos pequeños, tenés que hacer pedidos y los precios, como por ejemplo del dulce de leche de soja, son elevados”, admite Fiorella, que explica que hay productos, como las tapas de empanadas o pascualinas, que se acomodan a cualquier dieta, sea vegana o no. También aclara que todo alimento de origen animal tiene reemplazo por uno vegetal, y que obviamente nada es igual pero que, como los gustos son adquiridos, uno termina por acostumbrarse. Valentina, por su parte, considera que el dinero que no se gasta en “leches y carnes” se aprovecha para comprar “los frutos secos o semillas”. Y agrega: “Hay variadas recetas y productos, incluso uno mismo puede hacer algunos. Además Rosario cuenta hasta con delivery’s veganos que facilitan el trabajo”.

Acerca de un logo vegano que identifique los productos sin contenido animal, todos se mostraron a favor de su creación. “Me parece muy importante, así como los productos sin TACC están especificados pienso que los productos veganos no representarían ningún problema que se los identifique”, cuenta Fiorella. Emilio añade con suma importancia: “Los productos veganos no sólo son los de consumo alimenticio, hoy día se identifican varios productos cosméticos con logos que informan si fue testeado o no en animales”. Esto también se aplica a la vestimenta, donde miles de animales son explotados para obtener sus pieles, cueros o pelos. “Para crear un tapado se matan 20 nutrias o 20 zorros, pero también se ocupa la lana de ovejas o el pelo de foca”, describe Valentina. La variante son las ropas sintéticas o el algodón. “La información es vital, muchos creen que el eco-cuero no proviene de animales, y en realidad es un cuero animal que ha sido reciclado”, explica Fiorella.

A modo de cierre, el mensaje de todos fue una apuesta al estilo de vida vegano. “Quizás uno primero no repara en todo lo que ocurre antes que un bife llegue a tu plato, pero con información se puede cambiar y vivir tanto tranquila como éticamente sin explotar a ningún animal”, concluye Fiorella.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s