Un desfile con los ojos de un extraño

(Por Ezequiel Silverio) Cuando en un desfile todas las luces se encienden, tanto los flashes como las cámaras y la mayor parte de la atención se la llevan las modelos, quienes pasean por la pasarela con toda elegancia, prestancia y arregladas para la ocasión. Son como los jugadores en un partido de fútbol, las ‘estrellitas’ del momento. En este caso, la voz la tendrá otro personaje del desfile que, sin ser protagonista directo de las pasadas, es el mayor responsable de las mismas.

 

Natalia Ceccaldi fue la encargada de poner todo en orden en este evento celebrado en el Centro de Diseño e indumentarias Creativas (CEDIC), en la calle Maipú al 800, y fue ella también quien nos contó y trasmitió sus vivencias como también experiencias de todo lo que ocurrió. Todo el evento en sí se organizó y planificó en su cabeza con varios meses de anticipación y, poco a poco, se fue haciendo de contactos para poder diagramarlo.

 

Fue un trabajo de muchos que tienen la confianza de prestarle sus servicios a Natalia y ella misma establece un feedback con la otra persona para poder plasmar todo a la perfección. El desfile en sí fue muy corto, 22 minutos fue lo que separó el inicio del final, pero lo que realmente llama la atención es el ambiente y el clima vivido, ya que es tomado como un verdadero show, con música en vivo y un disc jockey encargado de administrar en todo momento los diferentes ambientes en los cuales se va moviendo el espectáculo.

 

Tras bambalinas los modelos muestran que son humanos y que la perfección es algo que se comprometen a mostrar en todo momento para el espectáculo. Por ejemplo, cuando la modelo se baja de la pasarela debe andar a las corridas para tener otro cambio de ropa, no falta algún cierre que se rompa o algún botón que se zafa, que puede significar una pequeñez en los problemas de cualquier persona. Sin embargo, para los modelos esto significa el fin del mundo ya que rápidamente deben solicitar a una vestuarista para arreglarlo y, si la misma está ocupada en otro lugar, son las modelos quienes deben solucionar la complicación. Aquí es cuando surgen los gritos, exclamaciones en contra de los diferentes familiares de las mismas como diversas cantidad de expresiones que nunca se pensó escuchar de la boca de una señorita.

 

Otro tema interesante es el ego de cada integrante del staff, donde se compara ropa o lugar de entrada y salida de la pasarela. Por supuesto, esto es todo arreglado con anterioridad al show pero siempre despierta algún recelo de último momento. Fuera de los modelos, el clima que se vive en el desfile es bastante cálido y amigable, casi como social, donde toda la gente se conoce o aparenta por lo menos hacerlo. Llegan con anticipación al mismo comienzo del evento y se retiran ni bien terminada la última pasada como si los estuvieran corriendo o se olvidaran de algo.

 

La prensa está bien asistida en este evento, la encargada del desfile se ocupa de que no falte nada. A Natalia se la ve bastante nerviosa durante el inicio y la previa del desfile, con cara de desesperación, pero a medida que va pasando el mismo se va aflojando y levemente comienzan a descubrirse en su rostro leves sonrisas que denotan su agrado por cómo la está pasando la gente en el lugar y que su evento, por la cantidad de personas, parece todo un éxito.

 

En varios momentos a la organizadora se la ve como la dueña de casa en un cumpleaños: atenta a todo lo que pasa, si la música está muy fuerte, si la calefacción se encuentra agradable, si la bebida esta fría, pareciera que jugara de número 5 y se la pasara realizando todos los relevos en el campo cada vez que un compañero pasa al ataque.

 

Una vez concluido el desfile, cuando ya todas las luces se apagaron, los flashes ya se fueron, las cámaras desaparecieron y las modelos como toda la atención se retiraron, Natalia se relaja. Por fin siente que el árbitro marcó el pitazo final, que su tarea está cumplida y que lo único que le queda es volver a planificar, para dentro de un tiempo, el próximo evento. Pero antes de eso vendrá un muy merecido descanso para recargar fuerzas ya que organizar un desfile es mucho más complicado de lo que aparenta.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s