El ligamento cruzado, el que más se rompe

(Por Alfredo Salvatelli)
Este tipo de lesiones se produce cuando se quiere desplazar
el cuerpo con respecto a la pierna que está fija en el suelo.

Se llama ligamentos cruzado a las cuerdas que unen el hueso del fémur con el hueso de la tibia. A la lesión de los ligamentos se las conoce con el nombre de esguinces y constituyen un desgarro de éstos. En la Liga Casildense también se producen este tipo
de lesiones, ya sea por el esfuerzo realizado por los deportistas o, muchas veces, por el mal estado del campo de juego.
En situaciones de lesión, el ligamento cruzado anterior es el que con más frecuencia se rompe, y se produce normalmente en los deportistas que sufren una torcedura, muchas veces por desplazar el cuerpo respecto a la pierna que está fija en el suelo. O, por ejemplo, por una entrada fuerte de un contrario en el fútbol. El cruzado posterior se rompe menos a menudo, y es más frecuente por accidentes de tránsito, en los que la parte delantera del hueso tibial se golpea. La tibia se desplaza hacia atrás y rompe el cruzado que intenta frenar ese movimiento, tal como se explica en la página www.netdoctor.es

Sobre este tipo de lesión, el ex jugador y kinesiólogo Lisandro González aseguró: “Es una lesión dentro de todo hoy común en el ambiente profesional del fútbol, en donde el ligamento encargado de dar la estabilidad anterior a la rodilla sufre una rotura. Este ligamento se encuentra dentro de lo que es el fémur hasta la tibia. Cuando este ligamento está cortado, la tibia va a tener una tendencia a interiorizarse”.
Sobre este mismo tema remarcó que generalmente se da en jugadores, ya que la mayoría por lo que puede llegar a ver se lesionan solos. Por ahí no viene a causa de traumatismos, y este mismo jugador lo que hace es girar sobre la misma base, el pie se queda trabado, entonces el ligamento se corta y muchas veces esta lesión va acompañada de meniscos. “Esto es por la conexión que se encuentra en el ligamento cruzado. Son lesiones que tienen una recuperación larga, debe estar bien recuperado, por lo tanto, más allá de una buena cirugía, es muy importante que haya una buena recuperación”, aseguró González.

El jugador de fútbol Pablo Pisana, sobre cómo se da este tipo de lesiones no dudó en remarcar que el fútbol ahora es muy exigente y
también que son lesiones que se dan, a las cuales no se le encuentra una causa. Puede ser cuando uno no tiene muy fortalecido el músculo, pero que también se han dado casos de que están bien fortalecidos y se lesionaron igual.
Sumando sobre esta materia, Lisandro González confirmó que puede haber lo que se llaman factores internos y externos. Lo que está relacionado con factores internos son los propios de cada cuerpo. Por eso alguna persona que tenga alguna cuestión genética, y el ángulo de la rodilla se encuentra modificado, por ahí se conoce más como “la pata de catre”. En ese sentido, el ángulo Q es un ángulo que todos tienen en cuenta y que se encuentra entre la cadera, la rodilla y el tobillo. González remarcó: “Cuando este ángulo se encuentra modificado siempre hay una mayor tendencia a una lesión”.

Sobre el tiempo que lleva la recuperación de ligamentos cruzados, el jugador Pablo Pisana afirmó: “La recuperación me llevó más o menos lo que dicen todos, seis meses. Me operé, estuve un mes inmovilizado. Fui movilizando de a poco y después entre kinesiología y la recuperación en sí fueron seis meses”.
Continuando con el diálogo, el kinesiólogo señaló que luego de la cirugía hay un tiempo de recuperación que es a criterio de cada médico. Pero por lo general se mantiene con una férula inmovilizada durante tres semanas, hasta el mes, y después comienza todo el proceso de terapia desinflamatoria y es más que nada recuperar la movilidad. Una vez que se logra recuperar la movilidad, tanto la flexión de rodilla como la extensión, lo que se busca es empezar a dar estabilidad pero trabajando más que nada en lo que es la fuerza, la flexibilidad. Y agregó: “Luego se va readaptando y se va haciendo un trabajo progresivo a medida que se pueda empezar a trabajar
en lo que es el gimnasio, sino también en lo que es trabajo de campo. A mí me costó hasta los seis meses volver a jugar, que es el tiempo que lleva este tipo de lesiones”.

A mayor edad es más difícil la recuperación. Al respecto, el kinesiólogo no dudó en remarcar: “Siempre cuantos más años vayas
teniendo, la recuperación es más lenta. A partir de los 30 empieza a haber un poco menos de ligación a la zona de lesión. Por lo tanto si hay menos llegada de oxígeno, nutrientes, a donde se produjo la lesión la recuperación va a ser más lenta. No es lo mismo una recuperación en un chico de 15 años que arriba de los 30, siempre la recuperación es mayor en todas las lesiones”.
Para finalizar sobre la cuestión, Pisana, futbolista de Atlético Pujato, aseguró: “Yo creo que si uno sigue los pasos que te da el médico, la recuperación es para todos iguales”.

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