“Perdí todo lo que tenía por confiar en gente que no debía”

(Por Hernán Mosconi) Hugo “Garrote” González, jugó en la primera división de Rosario Central entre 1998 y 2001, tuvo la oportunidad de disputar la Copa Libertadores, también pasó por el fútbol venezolano y consiguió hacer mucho dinero en su corta carrera como profesional. La fama le llegó de golpe y no supo cómo manejarla: los malos asesoramientos que tuvo le jugaron una mala pasada y le hicieron perder todo lo que había ganado con tan sólo 24 años. Hoy, a los 35, se lo encuentra jugando en ligas menores del interior y volviendo a reconstruir su vida. Esta es parte de su historia y la contó a Wikitea.

¿Hugo, cómo y en dónde arrancaste a jugar al fútbol?
– Hice el baby en Villa Gobernador Gálvez y a los 12 años empecé a jugar en Central hasta que debuté en primera a los 19. Jugué en primera hasta los 21.

¿Por quién fuiste dirigido ahí?
– Debuté con Russo (Miguel Ángel, actual entrenador de Rosario Central) y agarré toda la era del Patón (Edgardo Bauzza) hasta que en 2002 me fui un año a Venezuela.

¿Puede ser que te haya llegado una oferta de Europa antes de irte a Venezuela?
– Sí, cuando jugamos contra San Lorenzo, la gente del Alavés de España vino a ver al ‘Colorado’ Lussenhoff y se interesó en mí. Tiraron una oferta en Central y desde el club le dijeron que era intransferible. Lamentablemente en ese momento no me pude ir.

Hoy en día… ¿Qué te pasa por la cabeza, pensando en que esa oferta hubiese significado un cambio grande en tu vida?
– En realidad hoy no me pasa nada. Me ha llevado a vivir cosas muy feas porque de tener todo pasé a no tener nada, y tuve que lucharla de nuevo. Pero me dio mucha experiencia en saber con quién andar, a apoyarme en mi familia, porque cuando uno es joven piensa que los consejos que les dan los padres no sirven. Pero cuando va creciendo se va dando cuenta de que ellos tenían razón y si te decían las cosas por algo eran.

¿Por qué me hablas de ‘saber con quién andar’? ¿Qué pasó?
– Y… en ese momento aparece mucha gente que quiere sacar provecho de vos. Yo era joven y de no tener nada pasé a tener de todo, fue muy difícil. Por eso siempre es bueno tener a alguien que te haga abrir los ojos, yo no tenía a nadie. Me empecé a rodear con gente que no debía, que quería sacar provecho de mí y sacarme la plata. Cuando volví de Venezuela me encontré con esa misma gente, que yo le había firmado un poder antes de irme, y me empezaron a sacar lo que había ganado. Ahí me cansé y decidí no jugar más por dos años hasta que se terminó el contrato con este hombre (su representante).

Me imagino que habrá sido un momento muy difícil.
– Sí, en realidad sí. Al principio estuve seis meses tirado en una cama, no me quería levantar. Ahí fue cuando empecé a apoyarme en mi familia, en mi esposa, en mi hija, y me hicieron abrir los ojos y entender que la realidad era otra. Había que salir a lucharla de nuevo.

¿Qué pasó ahí? ¿Perdiste todo lo que tenías?
– Exacto, perdí todo. Perdí casa, perdí auto, perdí terreno, perdí un campo que me había comprado. Perdí todo lo que tenía por rodearme con gente que supuestamente que me iba a dar una mano, que me decía que íbamos a hacer plata… Y en realidad no fue así.

¿Cómo fue ese volver a empezar?
– Yo con el fútbol no quería saber más nada pero necesitaba plata de alguna forma. Era joven, tenía sólo 25 años pero estaba pesadísimo. Y me ofrecieron jugar en la liga de campo. No conocía nada, no conocía Firmat, no conocía Casilda, no conocía Chabás, pero decidí venir y probar suerte. Gracias a Dios tuve un entrenador que me ayudó muchísimo, que me aceptó pesado como estaba y en muy poco tiempo me puse bien. Me puse una meta y por suerte la pude cumplir, gracias a Dios pude jugar en los mejores equipos de la liga casildense, jugué Argentino B, Argentino A, hasta me volvieron a buscar de Venezuela. Siempre haciendo un buen trabajo y apoyándome en mi familia.

¿Fue como volver a vivir?
– Totalmente, fue una sensación hermosa porque estaba en mi casa y me sonaba el celular y me llamaban de todos lados. Se enteraban que volví a jugar y que andaba muy bien. La verdad que era una satisfacción doble escuchar esa oferta de Venezuela para jugar en primera división otra vez, yo para ese entonces tenía 30 años y me sentía muy bien.

¿Y por qué no te fuiste?
– No quería saber más nada porque estaba muy cómodo en Casilda. Tenía miedo que me pasara lo mismo que me había pasado. Entonces decidí quedarme y acomodarme con lo poco que tenía. Seguir haciendo mi casa que es lo que tengo pendiente. Quería estar tranquilo.

Y hoy la vida, ¿Dónde te encuentra jugando?
– Estoy jugando en Argentino de Firmat. Vine retirado, prácticamente, llegué como ayudante de campo pero el entrenador es muy amigo mío y me ofreció jugar un año más. Lo agarré con mucho entusiasmo hasta que una lesión me jugó una mala pasada y ahora me está costando meterme en los partidos. Pero de estas cosas tuve muchísimas y voy a volver a levantarme como siempre lo hice.

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